EDIT. TINTANUEVA, MÉXICO 2007
45 pp.
Utilizando las alas de la imaginación que sólo pueden ser otorgadas por la poesía, María Elena Solórzano sigilosa se introduce al estudio de la pintora, la mujer de vanguardia y la amante que fue Frida Kahlo. Observa cómo sus manos trazan ágiles vuelos, ella misma es una mariposa que revolotea dentro de un vergel pletórico de colores, aromas, sabores, plantas y frutos.
Desde la poesía de Solórzano, Frida al igual que las mariposas, sufre una metamorfosis: pasa de ser la protagonista de una historia de dolor sublimado en la pintura, para convertirse en la libertad y la belleza mismas. Es mariposa y bruja oficiante de un vuelo gozoso.
En cada uno de los 37 cantos que componen este poemario, la escritora logra una insólita empatía con la pintora y la celebra más que como a un icono femenino del siglo XX. Solórzano pinta los sueños que Frida seguramente tuvo. La obra recrea la atmósfera del estudio de Frida cuando a solas, deja volar su imaginación y su pincel.
El sentido estético y el oficio de María Elena Solórzano como poeta, están presentes en Fridamariposa. Es por ello que el poemario en conjunto, puede ser leído desde distintas dimensiones simbólicas y representa una muestra de la madurez de la autora.
Estela Guerra Garnica